Capricornio – Mental – Corazón: RITMO

La palabra «ritmo» se usa en diversos sentidos, y difícilmente pueden hallarse dos diccionarios musicales que estén de acuerdo en su significado; algunos de esos sentidos son amplios y otros limitados. En su sentido más completo, encierra todo el conjunto de lo que puede llamarse el aspecto temporal de la música (como distinto del aspecto altura), es decir, abarca los tiempos, los acentos, los compases, la agrupación de las notas en tiempos, de tiempos en compases, de compases en frases, y así sucesivamente. Deben considerarse tres aspectos:

1. El buen ritmo en la ejecución. Cuando en la conversación corriente decimos que un ejecutante tiene buen ritmo, queremos decir que todo lo que se refiere a los aspectos del tiempo musical ha sido atendido con exactitud y buen juicio. Si así sucede, el oyente experimenta la sensación de ser llevado por la música; la presencia o ausencia de tal impresión en el auditorio atestigua el buen o mal «sentido del ritmo», expresión que emplean los profesores de música y los críticos musicales.

2. Analogía rítmica entre la poesía y la música. Existe una estrecha analogía entre la ejecución de la música y la recitación de los versos. Cada verso de un poema clásico tiene un número fijo de acentos fuertes, y el verso podría separarse con líneas divisorias del mismo modo que la música, trazando una línea vertical delante de cada acento fuerte. Sin embargo, ningún actor que tuviera el sentido de la significación de las palabras adoptaría un ritmo tan marcado; pero, por otra parte, ningún actor con buen oído dejaría de hacer sentir ese ritmo como «fondo» de sus palabras.

3. Las agrupaciones de ritmo. Las partes principales del ritmo fueron enumeradas más arriba en «tiempos, acentos, compases; agrupamientos de notas en tiempos, de tiempos en compases y de compases en frases, etc.» El oído humano exige en la música la presencia perceptible de una unidad de tiempo, esto es, la sensación de que hay un metrónomo, audible o inaudible, en el segundo plano: esto es lo que llamamos tiempo, en sentido restringido.

De no existir, difícilmente podríamos decir que existe música alguna, ya que podemos percibirlo hasta en el ritmo libre del canto llano. Y, percibidos los tiempos, se siente en seguida la necesidad de reunirlos en grupos de dos o tres. En verdad, la mente no puede aceptar sonidos que reaparezcan con regularidad sin añadirles alguna especie de agrupamiento, si es que ya no lo tienen por sí mismos. Al escuchar la marcha de un reloj, la mente oye, ya sea tic-tác, o tic-tác-tac; este sentir es tan definido que apenas puede decirse que el tic-tac no tenga acento; sin embargo, se advierte que esto es puramente subjetivo en el hecho de que con un pequeño esfuerzo consciente se puede cambiar un agrupamiento y transformarlo en otro, y luego volver al primero: el responsable es el oyente y no el reloj.

Los invito a leer el post de Matías con el tema del dia

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser!

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