Capricornio – Emocional – Corazón: RELACIONES

La base para comenzar una relación sana es saber escuchar y respetar. Pero si se quiere construir una relación más profunda, eso no basta. Se necesita usar otras habilidades, entre las que están la habilidad de la autorrevelación y la habilidad de comprender a los demás. La primera se refiere a mostrarse al otro, la segunda se refiere a la habilidad para recibir lo que el otro nos cuenta. Esto es lógico, ya que una relación implica comunicación entre dos o más personas y ésta se va a ir nutriendo de lo que cada uno vaya mostrando y de la manera como se vaya recibiendo lo que se muestra.

A cada momento nos estamos mostrando a los demás ya sea por lo que decimos o por lo que hacemos. Sin embargo, muchas veces mostramos diversas caras o facetas, de acuerdo con la situación en que estemos. Cuando hablamos de autorrevelación se trata de mostrar nuestra verdadera cara, es decir, lo que sentimos, creemos, tememos, lo que nos agrada, disgusta, amamos, etc. que permita un conocimiento verdadero de nosotros mismos. La autorrevelación es la habilidad para comunicar aspectos personales de la propia experiencia y de sí mismo, que permitan un mejor conocimiento y un acercamiento abierto a los demás. El no mostrar nuestra verdadera «cara» cuando nos comunicamos puede tener consecuencias no deseadas. Muchas veces creemos que da lo mismo mostrarse o no mostrarse a los demás. No obstante, si queremos preservar o mantener una relación con otros, ayuda mucho el practicar esta habilidad.

Con frecuencia ocurren problemas en la pareja por una comunicación defectuosa, donde hay ocultamiento de los verdaderos sentimientos ‘para no herirlo (a)», donde se trata de soportar al máximo las situaciones conflictivas para mantener las buenas relaciones; también se producen quiebres por no saber comunicar los sentimientos positivos (amor, ternura, cariño).

Cuando una persona se contiene, cuando no expresa en el momento oportuno las emociones, se produce una especie de acumulación. Si tuviéramos una capacidad ilimitada para contener esas reacciones tal vez no habría problemas. Sin embargo, es frecuente que se reaccione con violencia frente a las travesuras de un niño, porque «me tiene hasta aquí». Pero seguramente no es el niño el que lo tiene hasta ahí, sino que ha sido un acumularse de frustraciones y de pequeñas rabias las que provocan una explosión.

La pena, que suele ser un sentimiento celosamente guardado por la mayoría de las personas, especialmente por los hombres, suele aparecer de las maneras más inusuales. No es extraño ver papas borrachos que lloran sin consuelo, sin un motivo aparente, acariciando a sus hijos; otros que dan rienda suelta a su pena delante de desconocidos. Lo raro de esto es que en condiciones normales (sin la ayuda del alcohol), estas personas no se atreven o no saben expresar esos mismos sentimientos.

Los invito a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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