Capricornio – Emocional – Raíz: TRABAJO

El trabajo, como fenómeno humano complejo, es una actividad que hacemos con otros y para otros y en ocasiones, en contra de otros. El trabajo, entonces, como todo hecho humano, supone siempre la presencia del otro. Aun trabajando solos, eso que hacemos, está pensado para otros, para el reconocimiento de ellos. Sabemos que los vínculos laborales son la expresión, no sólo de la ecuación personal, de la singularidad de los involucrados, de su particular modo de ser, sino también del contexto organizacional, social, económico y político dentro del cual se inscriben. El ser humano es portador de su historia singular pero también del contexto histórico, social, político y económico dentro del cual se inscribe su vida.

Los vínculos laborales, ya sea basados en el respeto, en la colaboración, en el desarrollo y crecimiento de los actores sociales, en la competencia, en el maltrato, etc. son siempre, además de la expresión singular de la organización o de la unidad funcional que los alberga, la reproducción del macro contexto en el que están instaurados. En ese sentido la satisfacción o insatisfacción en los lugares de trabajo o en la tarea, tiene múltiples lecturas y aún cuando estemos parados en una perspectiva determinada, es importante saber que hay otros modos de mirar el mismo fenómeno y que ninguno se agota en sí mismo.

El mundo del trabajo está representado por el intercambio de bienes y servicios, y cada cultura y cada período histórico nos muestran diferentes modos de intercambiar bienes y servicios. Así como cada formación cultural define sus propias reglas lingüísticas y matrimoniales, también define sus reglas económicas. Entonces, estas reglas económicas se inscriben dentro de una historia que es la historia económica, definida como: “…las maneras o modos mediante los cuales las distintas sociedades han enfrentado los problemas de la producción y distribución de bienes y servicios necesarios para su subsistencia y desarrollo.” (Llairó, Siepe, 2005: 37).

En relación con el concepto trabajo, nos encontramos ante dos extremos: el trabajar más allá de las necesidades materiales y el no trabajar a pesar de ellas. Esto nos pone ante la evidencia de que el trabajo no es un fenómeno de la naturaleza, no es una respuesta instintiva frente a las necesidades, caso contrario todos trabajaríamos y una vez satisfechas nuestras necesidades dejaríamos de hacerlo hasta la aparición de un nuevo reclamo de subsistencia. Estos dos extremos no hacen más que expresar los dos polos de la ambivalencia frente al trabajo: el deseo de reconocimiento y el temor al rechazo, el deseo de ser incluido en el proyecto del otro y también el temor a ser expulsado. Valoración y descalificación, respeto y humillación, desarrollo personal y enajenación, retribución acorde y explotación. Como bien señala Desjours, lo mejor pero también lo peor, la salud y la morbilidad, la vida y la muerte.

Los invito a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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