Capricornio – Emocional – Rodillas: YO SOY HOGAR DE LOS CAMINANTES

Soy: como todo ser humano, has pasado por adversidades a lo largo de tu vida. Sientes que has tenido que pasar por muchas de ellas?

Yo: a ver. Siento que no he pasado por muchas adversidades. Entiendo que hay distintos grados de ellas, pero si me enfoco en grandes adversidades vividas, diría que han sido pocas.

Soy: y qué pasa cuando estás atravesando una adversidad?

Yo: me pasan todo tipo de emociones. Tristeza, dolor, llanto, desconsuelo, reflexión, fuerza interna, resurgimiento, planificación, reacción, comprensión, entendimiento de la situación, salir de esa situación y complacencia e incluso felicidad, una vez superada la adversidad.

Soy: toda una batería de emociones! Y cuáles han sido ellas?

Yo: ya hemos hablado de ellas. De pequeño, sin duda que mi mayor adversidad, y por mucho tiempo, fue no encajar en mi entorno. No sentirme seguro, querido ni aceptado por fuera de mi familia. La continua agresión hacia mi persona, sin entender por qué, pues no sentía que hiciera nada malo a nadie, pues no tenía maldad alguna, me hizo estar en continuo desequilibrio con mi cuerpo, con las enfermedades, pues era la única forma de poder eliminar toda esa energía negativa que absorbía de mi entorno. Fue un proceso lento de salida, y digamos, bastante tortuoso.

En segundo término, la situación de abuso fue una adversidad que también tardó mucho en poder resolverla. En ese momento me sentí vulnerable y culpable. Me desequilibró, lo corté como pude en ese momento, lo enterré en lo más profundo de mi ser, y supuse que todo estaba resuelto, hasta que me di cuenta que el proceso interno no había siquiera sido pensado, hablado, analizado, comprendido, perdonado, que forma parte de mi sendero, y que estará allí siempre, pero sanado para poder continuar mi camino, de la forma que merezco siga.

En tercer lugar, el quedarme sin trabajo por ese par de años, que me provocaron una sensación de fracaso a todo lo que me había propuesto, a no contar con nadie más que con mi familia, a no entender nuevamente a ese entorno codicioso y nefasto, donde no existe más que poder, apariencia, bajeza espiritual, y maldad. Tardé en encontrar mi esencia, pues formaba parte de todo ello, y luchaba contra todos para poder vencerlos y llegar a lo más alto del poder. Fue una derrota dura que me sirvió para reorientar mi camino y hacer salir a mi esencia nuevamente, en el camino que había iniciado hacía mucho tiempo.

En cuarto lugar, el saber por un estudio de rutina que tenía un pólipo en mi intestino de más de 5 centímetros de diámetro, y que debía operarme de urgencia, pues debía saber el médico si era benigno ó maligno, hizo que todo el tablero de vida se moviera de un minuto para otro. El proceso fue tan rápido, que ni siquiera me senté a pensar lo que me estaba pasando. En menos de un mes, me operaron, extirparon más de 40 centímetros de intestino, analizaron el pólipo, y estaba encapsulado, lo que significaba que no había cancer, y por lo tanto, estaba todo bien. En dos días salí del hospital y en 10 días estaba conduciendo a Punta del Este para pasar unos días. Parecía que todo estaba bien, hasta que un año después comprendí todo lo que había pasado, y tuve una etapa de tristeza y llanto continuo, que no lo podía parar. No sentí depresión, sino que tenía que desahogarme.

Finalmente, mi última gran adversidad la viví cuando casi nos separamos con Adriana. Coincidió con la eclosión ocasionada a partir de la vivencia de abuso, y que provocó una serie de situaciones que explotaron en mi cara como debía ser, pues no había podido trabajar la herida que me había dejado aquello. Estábamos pasando una situación complicada, y el contar con la posibilidad de dejar de vivir juntos, además de sentirme destruido como ser, morir parte de mí en ese momento, el sentirme vacío, sin nada, relacionó todo ello con la necesidad de sanarme internamente. Fui bendecido por la contención y comprensión de un ser tan especial como Adriana, y con su ayuda pude reconectar todo mi pasado, e ir superando todos los momentos adversos a la vez, y allí sí empecé a reconectarme verdaderamente con mi esencia. Lo sentí plenamente, me dí cuenta que mucho de lo que había hecho a lo largo del sendero habían sido logros importantes, pero también había hecho mucho mirando al entorno, y no a mi esencia. Y no concordaba con lo que yo representaba, me hacía estar desequilibrado, ser incoherente.

Soy: y comenzaste a sentir que debías guiarte por tu esencia. Y comenzaste a sentirte más pleno, más tranquilo contigo, sentiste la emoción de vivir cada paso, sentiste el equilibrio de tu ser.

Yo: comencé a caminar de otra manera. Agradecí cada momento vivido, pero cambió mi sendero emocional. Cambió mi actitud corporal. Cambio mi mente.

Soy: volvió a tu esencia

Los invito a todos a ver el video de Matías con el tema del día  

Finalmente, aliento a cada uno a entablar la conversación con su propio Soy, escuchar lo que cada uno tenemos para decirnos. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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