Capriocornio – Emocional – Rodillas: ADVERSIDAD

Las experiencias adversas que provocan un estado personal de crisis existencial se relacionan con las emociones asociadas al pasado, al presente y al futuro, en tanto que «tiempo recordado», «tiempo vivido» y «tiempo proyectado», respectivamente, de manera críticamente condicionada. Frente a ello, el optimismo, aunque está directamente relacionado con las emociones relativas al futuro, también permite matizar con su específica tonalidad el tiempo personal en sus tres perspectivas o dimensiones -pasado, presente y futuro, en sentido no cronológico, sino psicológico-existencial- y, en tal medida, puede ayudar a superar la adversidad.

Las emociones positivas asociadas al pasado se generan y/o fortalecen mediante la superación de la creencia de que estamos determinados por el pasado, y mediante el ejercicio de la gratitud, el arrepentimiento y el perdón, actitudes que parecen fundamentales para la resolución positiva de crisis existenciales relacionadas con experiencias traumáticas pasadas o a pesar de ellas.

Las emociones positivas asociadas al presente se generan y/o fortalecen mediante el disfrute de placeres y gratificaciones, que se corresponden con la distinción de Seligman entre lo que podríamos denominar “metas hedonistas” y “metas eudaimónicas”, respectivamente. Esto es, placer y gratificación distinguen la aspiración a una «buena vida» -del griego ἡδονή, hedoné: placer- o a una «vida buena» -εὐδαιμονία, eudaimonía: felicidad-

Las emociones positivas asociadas al futuro se generan y/o fortalecen mediante un estilo atribucional optimista -la «pauta explicativa» optimista que propone Martin Seligman- y una actitud de esperanza, recursos que facilitan encarar las situaciones por venir y las consecuencias de la resolución de la crisis con expectativas positivas, de superación, crecimiento y maduración personal.

Las personas sometidas a situaciones de intensa crisis, de alta adversidad, fuertemente estresantes y generadoras de desesperanza, pueden caer en un estado de vacío existencial, de depresión noógena, fenomenológica y psicológicamente contrario a la experiencia de logro de sentido, al bienestar y la felicidad, a la esperanza de un futuro en el que el sentido es una posibilidad y una responsabilidad. Cuando el sufrimiento inevitable no se asume y se vivencia como parte de la vida, y cuando no se es capaz de extraer del mismo un sentido, es una fuente de depresión y desesperanza, alienación de sí mismo y de los demás. La vivencia de un abismo que nos separa de los demás, de la realidad y de nosotros mismos acompaña al tedio propio de este estado existencial.

La integración del sufrimiento en una narrativa existencial de sentido «a-pesar-de» -trascendiendo el condicionamiento de los acontecimientos adversos-, la transformación personal ante las acciones pasadas irreparables -mediante el perdón y el arrepentimiento- y la responsabilidad ante la perspectiva de limitación temporal de la vida -la conciencia de la inevitabilidad de la muerte nos impele a obrar con diligencia, sin demoras esclerotizantes y sabiendo que deberemos dar cuenta de nuestras acciones- son actitudes que pueden ayudar a vivir con optimismo, con esperanza, aun en situación de grave crisis existencial, de intensa adversidad, en situación vital límite.

Los invito a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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