Piscis – Emocional – Toroide: COMPASION

La etimología de la palabra compasión en arameo es racham, derivada de un término bíblico que tiene el significado de “amor, lástima, misericordia” (Reyes, 2012, p.1). Compasión se puede descomponer en dos elementos derivados del latín: Com: (junto con) y pathos (sufrimiento) (Neff, 2003b; Reyes, 2012). En el marco cultural grecolatino la autocompasión se asocia a estar en sintonía con el sufrimiento, lo cual se ve confirmado por definiciones como la que ofrece la Real Academia Española (2001) que define compasión como «sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias».

Desde la perspectiva budista, la compasión implica también estar en contacto con el sufrimiento, pero además incorpora el sentirse motivado por aliviar el sufrimiento de los demás y de uno mismo (Hanh, 2004; Kornfield, 2008; Neff, 2003), incluyendo así el componente activo de buscar el alivio del sufrimiento y el cultivo del bienestar. De acuerdo a Triet (2001), una de las características de la compasión es su creatividad en medios apropiados para favorecer el despertar y la liberación de cada uno. En palabras del Dalai Lama (2002), “la compasión sirve de bien poco si permanece sólo como una idea y no se convierte en una actitud hacia los otros que imprime su huella en todos nuestros pensamientos y acciones”

A diferencia de la perspectiva occidental tradicional influida por la modernidad, la tradición budista no está marcada por la dicotómica separación entre el sí mismo (self) y los otros (Hanh, 2009; Neff, 2009). Así, por ejemplo, la palabra para referirse a la compasión en tibetano es tsewa, que no distingue entre compasión por uno mismo y compasión por los demás (Neff, 2003).

De acuerdo a Kornfield (2008) la compasión es parte de nuestra naturaleza más profunda que surge de la conciencia de nuestra interconexión con todas las cosas. Kornfield (2008) habla de la simplicidad de la compasión, siendo ésta una cualidad que emerge naturalmente cuando la mente se serena y calma. Por su parte, Hanh (1994) señala que en la tradición budista la compasión deriva naturalmente de la comprensión; cuando una persona logra comprender a otra de manera profunda (pudiendo ser uno mismo esa otra persona) brota naturalmente la compasión. Según los autores (Hanh, 1994; Kornfield, 2008), existen dos elementos que permiten la emergencia de la compasión: La naturaleza interdependiente y la comprensión profunda.

Hanh (2009) utiliza la palabra inter-being en inglés (en español se podría traducir como inter-ser o con el verbo ser en presente continuo inter-siendo) para ilustrar que una cosa es o existe sólo gracias a la existencia de una gran variedad de otros elementos que permiten que éste emerja, una interdependencia radical. Llevándolo al ámbito psicológico, la perspectiva budista parte de la base de un no-dualismo entre sujeto y objeto, y de la existencia de una íntima relación entre la persona y su entorno. Esta interdependencia le da sentido a la compasión y a la auto-compasión, como lo señala Kornfield (2008), “en la psicología budista, la compasión es un círculo que abarca a todos los seres, incluidos a nosotros mismos”

Un segundo aspecto que le da sentido a la compasión en su origen budista, guarda relación con el estrecho vínculo que se establece entre compasión y comprensión. De acuerdo a Hanh (2002), para tener compasión primero es necesario comprender el fenómeno observado. Se puede describir el comprender como la capacidad de desarrollar una perspectiva profunda y detallada del fenómeno (Hanh, 2002). La comprensión profunda que es prerrequisito de la compasión emerge de la práctica sistemática de mindfulness o atención plena (Hanh, 2002).

La atención plena, a su vez, es uno de los ocho elementos del noble óctuple sendero (Hanh, 2000) el cual se refiere al camino de prácticas con que el budismo busca transformar el sufrimiento. Considerando lo anterior, la compasión no es una lucha ni un sacrificio, sino algo que emerge de modo natural e intuitivo (Kornfield, 2008). En síntesis, desde la perspectiva budista, la compasión emerge como un elemento natural luego de reconocerse la naturaleza interdependiente de la existencia y de desarrollar una comprensión profunda.

Invito a todos a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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