Piscis – Físico – Plexo: ENAMORARSE

El amor puede definirse por el sentido que nos es más conocido. Aunque a lo largo de la historia el enamoramiento ha sido adecuadamente considerado como un estado de «locura transitoria», lo que realmente le distingue de la «locura» del Amor verdadero es el carácter de continuidad que le otorga el proyecto intrínseco que contiene. Al enamorado se le concede una licencia de futuro, que podrá utilizar o no, pero que se le niega tajantemente al amante, entendiendo por amante al protagonista del gran Amor. Por esta razón, entre otras, decimos que el amor de pareja queda circunscrito simplemente a un modo social de amar, no a un modo esencial de hacerlo.

Sabemos que el psicoanálisis aísla un tipo de elección de objeto que llamamos anaclítica o por apoyo. Una relación que se realiza apoyándose sobre las imágenes de las figuras paternas y lleva consigo que todo hallazgo posterior al primer objeto de amor sea un intento de reencuentro: «Se ama, en definitiva, a la mujer que alimenta o al hombre que protege». Al buscar entre los demás según este modelo, sucede que nunca se encontrará un objeto de amor a medida, pues, en un momento dado, el sujeto se conforma con lo que tiene, cansado de una búsqueda que nunca llega a un encuentro real con el amado.

Los proyectos y la vida en común se perfilan de esta forma como un estado de comodidad ante esa falta que nos angustia y que se busca reparar a través del amor. La monotonía, en estos casos, es la experiencia demostrativa de que la ausencia no puede llegar a colmarse: que se sigue sintiendo a pesar de la existencia del otro a su lado. Se ha llamado «amar en Occidente» a un proyecto que queda inicialmente maquillado por el enamoramiento pero que no tarda en convertirse en una empresa común que suele derivar en eso que, en palabras de Montaigne, sólo es libre a la entrada: el matrimonio.

Este conformismo social que define a la pareja, normalmente lo encontramos precedido de la fase de enamoramiento. Enamorarse hace que se tienda a mirar hacia delante, a poner fechas, a programar. Sujetos a la neurosis, el deseo inicial de los enamorados termina por agotarse y, si todo sale favorablemente, el aburrimiento, en el mejor de los casos, lo degrada en simple amistad. Todo resulta de este modo mucho más sano, desde el punto de vista de la salud y la moral, que lo que sucede en el caso del Amor verdadero, cuya brutalidad azota a los amantes ante la plácida mirada de las parejas.

Invito a todos a leer el post de Matias con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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