Piscis – Físico – Raíz: PERDON

Puede decirse que todas las definiciones psicológicas formuladas sobre el perdonar parecen centrarse en un factor común: cuando los sujetos perdonan, sus comportamientos (pensamientos, sentimientos, acciones) hacia quien es objeto del perdón se transforman en más positivos. Perdonar implica un cambio interno y al mismo tiempo prosocial hacia una figura o situación percibida como transgresora, en el contexto de un vínculo interpersonal. Perdonar supone tanto una dimensión subjetiva intrapsíquica como otra interpersonal, por lo cual se sugiere pensar el perdón como un constructo psicosocial; ejercen enorme influencia en su definición y aceptación variables de tipo religioso, ideológico-políticas, culturales y socio-históricas.

No todos los autores coinciden en considerar el perdonar como beneficioso. Para algunos, el perdonar hace a los sujetos más vulnerables a la revictimización en los vínculos interpersonales cuando ha habido experiencias de abuso y maltrato. Para que aparezca la necesidad del perdón debe haber existido un hecho de trasgresión. El vínculo del sujeto con el trasgresor, la trasgresión y sus secuelas pueden llegar a transformarse de negativo a neutro o positivo. La fuente de la trasgresión, el objeto del perdón, puede ser el propio sujeto, otras personas o una situación percibida como fuera del control personal (enfermedad terminal, el destino, una catástrofe, una violación a un derecho humano básico).

De cierta manera, al referimos a la posibilidad o no de perdonar, aludimos a la posible modificación de determinados vínculos de apego entre una víctima y quien percibe como su victimario, así como a las consecuencias de sus acciones. La persona que perdona intenta transformar la valencia negativa del vínculo y combina tal modificación con una debilitación del tipo de vínculo. El self, una situación y otras personas pueden ser objeto de perdón. Es importante destacar que la acción psicológica de perdonar no excluye la opción de reclamar justicia si la motivación de tal reclamo no es simplemente vengativa. En términos generales los sentimientos de venganza revelan un estilo de apego negativo e incapacidad de perdonar.

Para Ricoeur (2004) los efectos de una falta (daño, herida) y de su perdón posible cruzan todas las operaciones constitutivas de la memoria, la historia y marcan el olvido de lo sucedido de un modo muy particular. El perdón, nos dice el pensador francés, si tiene sentido y existe, constituye el horizonte común de la memoria, la historia y el olvido.

Es tan difícil dar perdón como recibirlo; también lo es concebirlo, porque pone al descubierto el lugar de la acusación moral. Tal falta es la presuposición existencial del perdón dada la condición histórica y la experiencia personal y colectiva inevitablemente marcada por la historia cultural de todo sujeto humano. La experiencia vivida (acoso, daño, herida) se da esencialmente en el plano de los sentimientos, de los estados afectivos. Se llega así al territorio de la imputabilidad. El sujeto se vincula con la acusación y se hace responsable de ella; sólo se puede hablar de perdón allí donde se puede acusar a alguien y este alguien es siempre un agente que puede hacer de diversas formas: hablando, narrando, actuando, imaginando.

Invito a todos a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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