Aries – Mental – Laringeo: PARA QUE

¿Para qué?

En este fascinante libro, el historiador y arqueólogo Ian Morris investiga el papel de la guerra a lo largo de la historia. Partiendo de esa premisa, Guerra, ¿para qué sirve? nos ofrece un sensacional relato de la violencia a través de los siglos, y llega a la sorprendente conclusión de que la guerra ha hecho del mundo un lugar más seguro y próspero. Morris explica que, en la Edad de Piedra, había una posibilidad entre diez o incluso una entre cinco de morir violentamente, mientras que, en el siglo xx, pese a dos guerras mundiales, la bomba atómica y el holocausto nazi, menos de una de cada cien personas murió a manos de otra.

¿Es posible que algo tan espantoso como la guerra haya sido una fuerza positiva en el avance de la civilización? Morris expone cómo, a lo largo de quince mil años, la guerra ha contribuido de forma decisiva a crear sociedades más grandes y complejas, las cuales, a su vez, han hecho que la vida de sus ciudadanos fuera más segura.

La conclusión general de la obra es que la guerra ha sido beneficiosa para los avances tecnológicos y la organización de los seres humanos en sociedades pacíficas. Considera que los Estados-Leviatán —siguiendo la terminología de Hobbes—, que son capaces de monopolizar la violencia, permiten la seguridad de los ciudadanos, y esta seguridad proporciona mayores niveles de prosperidad y de libertad.

Morris considera que la guerra ha permitido crear sociedades cada vez más grandes, abiertas y seguras. Por tanto: ¿será la guerra capaz de acabar consigo misma? El autor defiende que cada vez somos más eficientes en el arte de la guerra, ya que somos capaces de eliminar a millones de personas en unas horas. De modo que la guerra total podría llegar a destruir a los humanos. Cree que esa es la razón por la que este tipo de conflicto se extinguirán, ya que «nadie quiere combatir en una guerra que no puede ganar», como son las guerras nucleares.

Por último, al comprender exactamente el funcionamiento y la utilidad de la guerra, estaremos en la mejor posición posible para saber si, de una vez por todas, se puede acabar con ella.

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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