Aries – Emocional – Laringeo: SOLTAR

Antonio Larruy expone que lo primero que deberíamos plantearnos es por qué existen los conflictos en las relaciones. Estos conflictos nacen de la desconexión con la vida. Los seres vivos no tienen conflictos entre sí porque están en comunión, porque están hechos de lo mismo, y por ello se produce una perfecta integración de sus modos y maneras. Cada ser vivo, en su forma, en su apariencia, cumple una función absolutamente necesaria e imprescindible para el conjunto, y aunque no tengan conciencia de ello, existe una comunión en todas sus acciones y habilidades.

Nosotros, los seres humanos, al perder esa conexión con la vida, vivimos aislados, y desde ese aislamiento intentamos acercarnos y agruparnos a través de nuestras formas particulares. Es entonces cuando brotan los conflictos en los que luego acaban desembocando las relaciones. ¿Por qué? Porque buscamos en los otros algo que existe en nuestro propio fondo. Todos andamos buscando algo que es propio de la vida y que, sin embargo, atribuimos a las personas, a las formas y a las circunstancias, y eso hace que proyectemos en las relaciones sentimientos y necesidades que no están allí.

Proyectamos, por ejemplo, el amor, cuando en realidad el amor es una realidad que nos constituye, una realidad subyacente. Buscamos el amor a través de las personas, lo que lleva a que se produzca una forma u otra de dependencia; el amor que somos se convierte en algo que buscamos, que pretendemos tener, que pretendemos conquistar, que pretendemos alcanzar. Esto hace que las relaciones no funcionen con fluidez y libertad, que exista tensión. Como necesito a la otra persona para que me dé el amor que anhelo, la seguridad que busco, el reconocimiento que me permita sentirme valioso o importante, se genera una trama creadora de conflicto porque el otro, aunque yo crea que sí, no puede darme nada de eso.

Por muy cariñoso y afectivo que intente ser, ese tipo de amor no lo puedo tener, no me lo puede dar. Solo puedo redescubrirlo en el ser, en mi propia esencia, y únicamente si me permito darlo El gran secreto del amor está en reconocerme en él y descubrir que se pone en marcha cuando amo: esas son las dos grandes claves del amor. Es eso lo que realmente nos permite vivir unas relaciones armónicas, saludables y libres, unas relaciones de crecimiento y expansión. Si estoy esperando que el otro me dé amor, siempre me sentiré insatisfecho, siempre tendré una sensación de frustración. Por mucho que parezca que todo va a pedir de boca, que la otra persona está pendiente de mí, no me sentiré lleno. Es como el azúcar, como las golosinas, que parece que nos dan algo, que nos llenan, pero al final no alimentan; al contrario, son tóxicas y adictivas.

Invito a todos a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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