Aries – Emocional – Corazón: IMPETU

Desde el punto de vista integral, para Schiller el hombre es un ser ideal y un ser temporal, un individuo que busca la universalidad, y a su vez, la singularidad. A través del impulso formal construye reglas e ideas que satisfacen su vocación a la abstracción; desde el impulso sensible, se deja estimular por los sucesos de su espacio y tiempo específico, atendiendo su deseo de singularidad. Dice Schiller: “El impulso sensible exige que haya variación, que el tiempo tenga un contenido; el impulso formal pretende la supresión del tiempo, que no existe ninguna variación.” (Schiller, 1795:21).

La vocación intelectual del hombre requiere satisfacer ambos impulsos. Más que sugerir dos modos de ser distintos y excluyentes, muestran su fuerza de complementariedad. Forma y contenido son las categorías que están en la base fundamental de la propuesta de Schiller. Solo habrá forma en tanto la materia esté configurada, y solo habrá contenido en tanto se pertenezca a una forma.

Ninguno de estos dos tipos de ímpetus, que constituyen la vida mental de las personas, debe superponerse al otro. Pero Schiller llama la atención a la sobrevaloración del impulso formal en la educación civil e intelectual del hombre. La necesidad del Estado de universalizar la existencia de las personas, para intentar hacer de la vida colectiva un todo integral, ha hecho que se privilegie las formas de vida universales, en detrimento de las individualidades.

El hombre ideal en su deseo de abstracción y generalidad fácilmente sigue las ideas construidas desde el Estado o desde las instituciones que tienen el poder de masificar ideas. Si las ideas del Estado o de las instituciones son promisorias para la vida integral de las personas, el deseo de abstracción del hombre es correctamente satisfecho. Pero si estas ideas, como lo muestra Schiller, niegan el despliegue armónico de la vida sensible de las personas, el resultado es la frustración y el caos existencial de los individuos y de la sociedad. En esencia, un carácter trastornado es el resultado de un desequilibrio en uno de los impulsos intelectuales humanos. Para Schiller, tanto en los individuos como en la sociedad puede verse el carácter perturbado. Por lo que es apremiante comprender en dónde radica el desequilibro de los impulsos intelectuales.

Invito a todos a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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