Aries – Emocional – Raíz: FURIA

Ha sido una tendencia muy generalizada dentro del mundo educativo el medir los aprendizajes del individuo según los éxitos académicos en los aspectos cognoscitivos. Pero la persona posee también un conjunto de habilidades -inteligencia emocional- tales como autocontrol, entusiasmo, perseverancia, automotivación, empatía, que constituyen un vínculo entre los sentimientos, el carácter y los impulsos morales.

De todas las capacidades del cociente emocional, la de llevarse bien con los demás es la que mejor contribuye al éxito y satisfacción en la vida. El rechazo entre los pares en la niñez contribuye a un desempeño académico deficiente, a la delincuencia y a problemas emocionales diversos. Pero esta capacidad se puede enseñar a través de la intervención y de actividades específicas. Se indican aquí algunas de estas capacidades emocionales de carácter social y la forma de educarse. El problema emocional más común en los niños es el relacionado con el control de la ira. Los niños iracundos, agresivos, discutidores representan desde un 40% un 50% de todas las derivaciones clínicas.

 La solución está en la reeducación emocional. Se puede enseñar el control emocional con la experiencia que proporcionan las emociones positivas. La conducta agresiva tiene tres fuentes: las influencias familiares, las influencias del grupo cultural y las medidas proporcionadas por los medios de comunicación. Algunos sujetos mantienen una conducta agresiva porque en ella encuentran fuente de orgullo personal e incluso en algunas culturas se valoran los modelos agresivos.

La ira tiene un desencadenante, es una frustración provocada por el bloqueo de las metas o por la creencia de que alguien nos agrede; pero la ira se aprende, es decir, esta emoción que parece tan impulsiva es susceptible de ser aprendida, por el hecho de ser híbrida de psicología e información. Cuando la ira domina la razón desemboca fácilmente en un estallido de violencia, ante este riesgo, parece probado que existen dos formas de restar fuerza al enfado, consistentes en atender y darnos cuenta de los pensamientos que desencadenan la primera descarga del enojo, y otra forma es intentar dar una explicación al estado de irritación en que se encuentra la persona.

La intervención es sumamente importante, ya que cuanto antes se haga, los resultados serán más eficaces. Es decir, el enfado puede cortarse si, antes de darle salida, encontramos una información para que lo mitigue. También se modera la descarga del enfado buscando el cambiar el lugar o el alejarse del causante del enojo tratando de distraerse. Este recurso es muy eficaz para cualquier estado de ánimo, e incluso el ejercicio activo contribuye a dominar el enfado. Lo que no se puede hacer es seguir alimentando la cadena de pensamientos irritantes porque concluyen en la cólera. Precisamente la distracción es la que rompe la cadena irritante.

Invito a todos a leer el post de Matias con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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