Tauro – Mental – Toroide: BIENESTAR

En el último medio siglo ha tenido lugar una explosión del consumo de masas que ha tenido consecuencias de gran alcance, de signo económico, ecológico, político, cultural y moral. Esta explosión no obedece a ningún impulso innato – aunque se pueda admitir que hay en el ser humano una tendencia a la desmesura— sino a una situación estructural e histórica: el capitalismo, un sistema socioeconómico intrínsecamente expansivo que sólo puede funcionar ampliando incesantemente la escala de su intervención. El capitalismo ha instalado en el corazón mismo del sistema económico la tendencia al crecimiento.

Existe una relación entre lo necesario y lo superfluo, donde a primera vista, la distinción entre ambos conceptos parece clara: de lo superfluo podemos prescindir, de lo necesario no. Pero hay una tendencia universal a convertir en necesarios objetos y prácticas que nacieron antes como superfluos. Lujos como protegerse los pies con el calzado acaban redefinidos como necesidades y son adoptados por todos los miembros de la comunidad. En efecto, gracias a la permanente innovación, aparecen nuevas posibilidades para la vida humana que, en un primer momento, sólo están al alcance de una minoría poderosa o extravagante, pero que luego se generalizan y se convierten en símbolos de autorrealización humana para todas las personas, hasta tal punto que resulta inimaginable no servirse de ellos.

Cuando la luz eléctrica está al alcance de cualquiera, usar lámparas de petróleo resulta inconcebible. Hay varias dinámicas que empujan por esta vía. La adopción de novedades a veces resulta de la lógica de la distinción: los grupos privilegiados desean mostrar su superioridad social mediante signos que los distingan del común de los mortales. Se visten distinto, comen distinto, viven en casas distintas.

Otra dinámica es la lógica de la imitación: los de abajo quieren parecerse a los de arriba y los imitan. Esto sólo ocurre cuando hay medios materiales suficientes a disposición de los de abajo y cuando imperan valores igualitarios. En sociedades como las modernas, que proclaman el principio de igualdad –coexistiendo con enormes desigualdades de hecho—, la lógica de la imitación representa una fuerza motriz que impulsa el consumo de masas como mimetismo de las clases populares respecto de las privilegiadas, en una carrera indefinida hacia consumos crecientes en todas las clases de la sociedad. Unas y otras satisfacen su necesidad de autoestima, reconocimiento y autorrealización comprando más y más cosas, de acuerdo con los valores adquisitivos y posesivos que predominan en el imaginario colectivo.

Invito a todos a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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