Tauro – Emocional – Rodillas: YO SOY GUARDIAN DEL CAMINO

Soy: hubiera sido una opción que eligieras, como carrera, la arquitectura

Yo: había algo por allí. De pequeño, me habían regalado mis padres una caja que para mí era enorme, con cosas para armar, encastrar. Tenía todo tipo de piezas, y podía armar lo que fuera.

Soy: un juego para incentivar la creación

Yo: por supuesto que traía un librito donde había muchas opciones para armar, y al principio, seguía bastante lo que decía el libro, pero luego comencé a orientar mi juego hacia otro lado

Soy: muchas de las piezas eran como pequeños ladrillos que se encastraban y con ellos podías armar casas, edificios, puentes, autos, robots, entre muchas otras cosas.

Yo: pero lo que más me gustaba hacer era ciudades

Soy: y cómo las hacías?

Yo: me tiraba al piso, en el patio de mi casa o en el comedor, donde fuera, y comenzaba a armar las calles, y armaba pequeñas casas, edificios, que los iba ubicando a ambos lados de las calles que diseñaba, con algún puente cruzando la ciudad, donde me imaginaba que había un río entre medio, y por donde circulaban todos los autitos de colección que tenía. Hubo una época en que conté más de cien autitos, y obviamente circulaban por la ciudad que había diseñado.

Soy: y podías estar horas jugando.

Yo: lo mío era desarrollar ciudades. Cuando me cansaba de jugar, guardaba todo, pero al día siguiente me daban ganas de volver a armar otra ciudad, pero esta vez, diferente a la anterior, con otras casas, diferentes calles, y otros edificios. Y volvía a estar horas

Soy: tu pasión primera era jugar con tus autos de colección pequeños, y de allí le incorporaste los ladrillos para armar esas ciudades donde podías hacerlos circular. Pero luego, el diseño de las ciudades llamó tu atención, y con ello, armar casas y edificios.

Yo: A medida que fui creciendo, el juego se transformó en dibujo, y fue así como pasé horas dibujando ciudades.

Soy: y cómo lo hacías?

Yo:  solía tomar papel madera, que tenía dimensiones bien grandes, digamos de un metro de ancho y ochenta centímetros de alto, y en esa hoja comenzaba a diseñar toda la ciudad, armando cada manzana, donde había casas, edificios, colegios, estaciones de servicio, árboles, avenidas con boulevard, luces, puentes. Todo lo que se ve en una ciudad. E iba dibujando pacientemente cada cosa, y veía cómo la ciudad iba tomando dimensión y se iba agrandando. También tenía su estación de tren y su aeropuerto, por supuesto.

Soy: y entre medio se mezclaba con tu otra pasión, las estadísticas de población.

Yo: si! Una locura! Como me gustaba armar listados de población de las ciudades alrededor del mundo, el dibujar una ciudad me transportaba a su crecimiento urbano, a medida que la dibujaba, e iba calculando en base a todas las manzanas que tenía, la población que podía tener.

Soy: y convengamos que has dibujado una buena cantidad de ciudades.

Yo: sí. El punto era que una vez que terminaba, la guardaba. Así era como tenía muchas, las cuales algunas ni siquiera las terminaba. No me gustaba pintarlas. Solamente era dibujar los contornos, toda la ciudad, pero sin pintarla. Me parecía ya demasiado.

Soy: y no ha quedado ningún dibujo en pie. Solo en tu recuerdo.

Yo: si, es así. Pero siempre están en mí.

Soy: y te sientes vacío o piensas el por que no has sido arquitecto?

Yo: la verdad que no. Estoy feliz con haber estudiado y haberme dedicado al comercio exterior.

Soy: pero hay algo que ha dejado tanto armado de ciudades con tus ladrillos, y los dibujos de ellas plasmados en láminas.

Yo: sí. Hoy día, cuando tengo alguna hoja en blanco, ó un diario donde está gran parte de la hoja sin escritura, me pongo a garabatear haciendo plano de ciudades.

Soy: y cómo es eso?

Yo: voy dibujando calles, que van armando el plano de una ciudad que voy inventando conforme lo que se me ocurra. Es como ver el plano en Google map, pero inventado.

Soy: y para qué lo haces?

Yo: supongo que tiene que ver con conectarme con cuanto disfrutaba jugar de pequeño ó dibujar de más grande. Me relaja, es como si meditara.

Soy: te conecta con tu niño interior.

Yo: exactamente. Es una forma de tenerlo presente e incorporarlo en el aquí y ahora.

Soy: y sin duda, que está feliz.

Invito a todos a ver el video de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a entablar la conversación con su propio Soy, escuchar lo que cada uno tenemos para decirnos. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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