Cancer – Emocional – Toroide: INCONSCIENTE

Es evidente que la noción de una cierta ignorancia, de un “no saber” del sujeto que piensa, se reconoce desde la Antigüedad, y que el germen del inconsciente freudiano está en lo que lo precede, sin embargo, se trata más bien de lo no consciente. Brès (2006: 12-30) y Lacan (1993: 55) han señalado que sólo hubo la necesidad de crear una noción de inconsciente después de Descartes, fundamentalmente en el momento en que se hace la identificación de psiquismo y conciencia. En otras palabras, antes de Descartes y de Locke, la no conciencia no requería de la creación de una noción de inconsciente, así que las condiciones de posibilidad del psicoanálisis surgen con la ciencia moderna, que a su vez inicia después de Descartes (Lacan, 1993).

Se acuñó antes de Kant, sin embargo, Th. Adorno (2010: 89) plantea que el principal motivo que llevó a la formación de las “filosofías del inconsciente” es “la oposición a la primera filosofía de la conciencia que fue consecuente: la doctrina de Kant”. Según su planteo, los contenidos filosóficos que criticó Kant (quien nunca incluyó la noción de inconsciente) y que “no se dejaron incorporar” en una filosofía de la conciencia, convergieron en la formación de las filosofías del inconsciente.

El inconsciente freudiano se debate entre: (a) Un incognoscible absoluto, lo reprimido primordial: no fenoménico y que pareciera asemejarse a la “cosa en sí” kantiana (Brès, 2006; Adorno, 2010; Le Gaufey, 2008b); concepto límite al que el mismo Freud pareciera adherir: “Lo inconsciente es lo psíquico verdaderamente real, nos es tan desconocido en su naturaleza interna como lo real del mundo exterior, y nos es dado por los datos de la conciencia de manera tan incompleta como lo es el mundo exterior por las indicaciones de nuestros órganos sensoriales” (Freud, [1900] 1976: 600), y (b) Lo posible de ser conocido: “el objeto interior es menos incognoscible que el mundo exterior” (Freud, [1915b] 1976: 167). Conocimiento que es posible a través de su conexión con las palabras (a diferencia de Kant), único acceso a la conciencia, y más aún, constituido a partir de la relación con el lenguaje. Pero también las múltiples formas para referirse al inconsciente: eficacia, deducción, procesos, lugar psíquico, hechos, mociones, actos; como un “querer” y “pensar”, un “saber” que sobre todo se refiere a sus leyes constitutivas.

Invito a todos a leer el post de Matias con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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