Cancer – Físico – Tercer Ojo: EXISTENCIAL

Para Hannah Arendt, el término existencia no designa nada más que el ser del hombre, independientemente de toda cualidad del individuo accesible a la psicología. En este sentido, estaríamos autorizados para decir de la filosofía de la existencia lo que Heidegger señaló un día respecto de la filosofía de la vida: el término es tan redundante como lo sería la expresión botánica. de las plantas. Hecha esta salvedad, no es por azar que la palabra existencia haya reemplazado a la de ser. En efecto, uno de los problemas fundamentales de la filosofía moderna se oculta tras este cambio de terminología.

Ante las cosas individuales, ante las cosas separadas de su contextura funcional, siempre se origina el sentimiento moderno del carácter inquietante (Unheimlicheit) del mundo. La literatura moderna proporciona una prueba innegable de ello, al igual que buena parte de la pintura de nuestra época. Cualesquiera puedan ser las explicaciones sociológicas o psicológicas de este carácter inquietante, su causa filosófica radica en que la contextura funcional del mundo -en la que yo mismo estoy comprendido- provee una justificación y una explicación del hecho de la existencia, por ejemplo, de las mesas y las sillas en general, pero jamás me hará comprensible porqué está determinada mesa es. Y es ante la existencia de esta mesa determinada, independiente de las mesas en general, que se produce el choque filosófico.

La filosofía moderna comienza con el reconocimiento del hecho de que el qué no explica jamás el que; comienza con el choque terrible de una realidad vacía en sí. Cuanto más vacía de todas las cualidades es la realidad, tanto más se muestra en forma directa y desnuda en lo único que a partir de ese momento interesa en ella: que ella es. Por eso desde el comienzo glorifica el azar en el cual la realidad, absolutamente incalculable, impensable e imprevista, asalta directamente al hombre. Por eso se enumeran las «situaciones límites» (Jaspers), aquellas que impulsan al hombre a filosofar: muerte. culpa, destino, azar, porque en todas estas experiencias la realidad se muestra inevitable, irreductible al pensamiento. En ellas el hombre toma conciencia de su dependencia -dependencia no de un principio único cualquiera, ni tampoco de su finitud general, sino dependencia del hecho de que él es.

Invito a todos a leer el post de Matias con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser

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