Libra – Emocional – Corona: DUDA Y CERTEZA

Hay una tendencia intelectual que presenta a los caminos de fe y razón, como recorridos que nunca se cruzan, incompatibles, no solo en sus principios o arranques, sino en sus puntos de llegada. La reducción de la verdad a la certeza se filtra a todos los territorios. Lo que se trata de alcanzar ya no es la verdad, sino la certeza: certeza epistémica, certeza moral, certeza política, certeza religiosa…, con la consiguiente reducción epistémica y, de la mano de esta, ontológica.

Al mismo tiempo, nuestra época vive en la esquizofrenia de, por una parte, sostener que la certeza es inalcanzable, cuando en realidad lo que se intuye es que la verdad, entendida exclusivamente desde una perspectiva epistémica, es inalcanzable, y, por otra, afirmar que es necesario vivir con ciertas certezas. Sin embargo, esas certezas se consideran tales solo si vienen avaladas por ciertas fuentes de validez epistémica, que, normalmente, se encarnan en instituciones que garantizan aquello que puede esgrimirse como fundamento de una discusión o como criterio que valida una creencia, entendida como algo distinto de la certeza. Pero el hecho es, que todos tenemos certezas que no requieren someterse a prueba, de las que ni siquiera parece que tenga sentido dudar.

Que todos tenemos certezas parece claro. Todos tenemos certeza (no creencia), al igual que los clásicos, de que “incerta omnia, sola mors certa”. Como señala J. M. Ariso, “considerar en serio ideas como la de que no moriremos –a pesar de no tener experiencia del futuro– tal vez sería tomado como una broma, pero en ningún caso como un mero error”. La imagen del mundo en la que se dan nuestras certezas es el trasfondo sobre el que distinguimos entre lo verdadero y lo falso.

Los invito a leer el post de Matías con el tema del día

Finalmente, aliento a cada uno a reflexionar sobre el concepto del día. Nadie más que nosotros podemos resignificar nuestro propio ser!